No cargues más de lo que tu cuerpo puede soportar

El dolor no siempre aparece por un accidente: también puede comenzar con pequeños esfuerzos repetidos.

“No siempre es el gran peso el que lastima. A veces es todo lo que cargas cada día sin darte cuenta.”

Cargar las bolsas del supermercado.

Mover una caja.

Subir una maleta.

Levantar a un hijo o a un nieto.

Realizar una tarea aparentemente sencilla una y otra vez.

Muchas lesiones no comienzan con una caída, un golpe fuerte o un movimiento dramático. En ocasiones, empiezan con pequeñas cargas repetidas que el cuerpo tolera durante días, semanas o incluso meses.

Hasta que un día aparece el dolor.

Puede sentirse en el hombro al levantar el brazo, en la espalda al agacharte, en la rodilla al subir escaleras o en el codo al sostener un objeto.

Y como no hubo un accidente evidente, es común pensar:

“Seguro se me pasa.”

Pero el cuerpo también se lesiona poco a poco.


Cuando cargar se convierte en una sobrecarga

Los músculos, tendones, ligamentos y articulaciones están diseñados para soportar movimiento y esfuerzo.

Sin embargo, cada estructura tiene un límite.

Cuando una zona recibe más carga de la que puede tolerar, o no cuenta con suficiente tiempo para recuperarse, pueden aparecer irritación, inflamación, pequeñas lesiones o cambios en la manera de moverte.

No siempre significa que cargaste algo demasiado pesado.

También puede ocurrir por:

  • repetir el mismo movimiento constantemente
  • levantar objetos con una postura incómoda
  • cargar siempre del mismo lado
  • realizar un esfuerzo al que tu cuerpo no estaba acostumbrado
  • compensar una lesión previa
  • continuar con actividad a pesar del dolor

El problema no es únicamente lo que cargas.

También importa cómo lo cargas, cuántas veces lo haces y en qué condiciones se encuentra tu cuerpo.


Señales de que tu cuerpo podría estar pidiendo ayuda

Presta atención cuando aparece:

  • dolor al levantar, empujar o jalar un objeto
  • molestia después de cargar bolsas, cajas o maletas
  • rigidez en hombros, espalda, codos o rodillas
  • inflamación o sensación de pesadez
  • pérdida de fuerza
  • dificultad para elevar el brazo
  • dolor que mejora con reposo, pero regresa al retomar la actividad
  • necesidad de modificar tus movimientos para evitar molestias

Una de las señales más importantes es comenzar a adaptar tu vida alrededor del dolor.

Dejas de cargar ciertas cosas.

Evitas utilizar un brazo.

Subes las escaleras de otra manera.

Pides ayuda para actividades que antes realizabas sin problema.

En ese momento, la molestia ya está afectando tu función.


¿Qué puede estar provocando el dolor?

Dependiendo de la zona y de la actividad, la sobrecarga puede relacionarse con tendinopatías, lesiones musculares, irritación de ligamentos, inflamación de tejidos o desgaste articular.

Por eso, no todos los dolores deben tratarse de la misma manera.

La ecografía musculoesquelética permite observar en tiempo real músculos, tendones, ligamentos y articulaciones, y puede ayudar a identificar lesiones, inflamación o cambios en los tejidos.

En IMEV, el Dr. Sergio C. Martínez realiza una valoración para identificar qué estructura está afectada y por qué el movimiento o la carga están provocando dolor.

El objetivo no es limitarte para siempre.

Es entender qué está ocurriendo para ayudarte a recuperar el movimiento con mayor seguridad.


Tratamientos que pueden considerarse

El tratamiento dependerá del diagnóstico, el tejido afectado, el tiempo de evolución y las actividades de cada paciente.

En algunos casos pueden valorarse opciones como:

PRP — Plasma Rico en Plaquetas

Se obtiene de la propia sangre del paciente y puede considerarse en determinadas lesiones musculares, tendinosas o articulares.

La evidencia sobre PRP varía de acuerdo con la lesión, la zona y el perfil del paciente, por lo que debe indicarse de forma individualizada.

EPI — Electrólisis Percutánea Intratisular

Puede formar parte del tratamiento de algunas lesiones persistentes de tendón y ligamentos ya que ayuda a acelerar los procesos de reparación con el PRP.

Proloterapia

Puede valorarse en casos seleccionados relacionados con ligamentos, inestabilidad o dolor persistente.

Ácido hialurónico

Puede considerarse cuando la molestia está relacionada con desgaste articular y pérdida de movilidad.

No todos los pacientes necesitan los mismos procedimientos.

La valoración es la que permite decidir qué tratamiento puede resultar más adecuado.


Tu cuerpo no está diseñado para cargarlo todo

A veces hablamos de “aguantar” como si fuera una virtud.

Aguantar el dolor.

Aguantar la molestia.

Aguantar hasta que termine el día.

Pero escuchar al cuerpo no significa ser débil.

Significa atender una señal antes de que se convierta en una limitación mayor.

No necesitas esperar a que ya no puedas levantar el brazo, caminar con comodidad o realizar tus actividades cotidianas.

Tu cuerpo puede ayudarte a cargar muchas cosas. Pero también necesita que tú cuides de él.


Agenda tu valoración

En IMEV, el Dr. Sergio C. Martínez puede ayudarte a identificar la causa de tu dolor y valorar las opciones de tratamiento más adecuadas para recuperar movilidad, fuerza y confianza.

Agenda tu valoración y deja de cargar también con una molestia que merece atención.

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