Recuperar movilidad también significa recuperar tu calidad de vida.
“Tu cuerpo está hecho para moverse, no para obligarte a pensar en cada movimiento.”
Volver al gimnasio.
Retomar las caminatas.
Regresar a la oficina.
Jugar nuevamente.
Salir de viaje.
Hacer las actividades de siempre.
Después de una pausa, esperamos que volver a la rutina se sienta familiar.
Pero cuando existe una lesión, cada actividad puede convertirse en un recordatorio.
La rodilla molesta al subir escaleras.
El hombro duele al vestirte.
El codo se resiente al cargar una taza.
La espalda se tensa después de estar sentado.
Y algo que debería sentirse cotidiano comienza a sentirse complicado.
Cuando regresar a la rutina revela una lesión
Durante un periodo de descanso o menor actividad, algunas molestias pueden disminuir.
Eso no siempre significa que la lesión desapareció.
En ocasiones, únicamente significa que la zona dejó de recibir la carga o el movimiento que provocaba el dolor.
Por eso, al retomar la actividad, la molestia puede regresar.
Esto ocurre con frecuencia cuando:
- aumentas de golpe el ejercicio
- retomas un deporte después de varias semanas
- vuelves a caminar largas distancias
- pasas más tiempo sentado o de pie
- comienzas nuevamente a cargar objetos
- realizas movimientos repetidos
- intentas regresar al mismo nivel físico que tenías antes
Las ganas pueden volver rápidamente.
La capacidad del cuerpo para tolerar la actividad puede necesitar más tiempo.
Señales de que algo no está respondiendo bien
Presta atención si aparece:
- dolor al iniciar o terminar la actividad
- rigidez que tarda en desaparecer
- inflamación después del esfuerzo
- sensación de inestabilidad
- reducción del rango de movimiento
- pérdida de fuerza
- dolor que regresa cada vez que intentas hacer ejercicio
- necesidad de detenerte antes de lo habitual
- molestias que afectan el descanso
- dificultad para realizar actividades diarias
También es importante observar si el dolor está cambiando tu técnica.
Por ejemplo:
- caminas cargando más peso sobre una pierna
- giras el cuerpo para no mover el hombro
- bajas las escaleras de lado
- utilizas el brazo contrario para todo
- evitas flexionar completamente una articulación
Estas compensaciones pueden ayudar momentáneamente, pero no deberían convertirse en tu nueva normalidad.
¿Por qué es importante conocer la causa?
La misma actividad puede provocar dolor por razones distintas.
No todas las molestias después de hacer ejercicio significan una lesión grave.
Pero cuando el dolor persiste, regresa o limita la función, conviene valorar qué estructura está involucrada.
La ecografía musculoesquelética puede ayudar a evaluar en tiempo real tendones, músculos, ligamentos y articulaciones, y se utiliza para diagnosticar diferentes problemas musculoesqueléticos.
En IMEV, el Dr. Sergio C. Martínez puede revisar la zona afectada y determinar si existe una lesión, sobrecarga, tendinopatía, problema ligamentario o desgaste articular.
Tratamientos regenerativos que pueden formar parte de la recuperación
Dependiendo del diagnóstico, pueden valorarse:
PRP — Plasma Rico en Plaquetas
Puede utilizarse en casos seleccionados de lesiones musculares, tendinosas, ligamentarias o articulares.
EPI — Electrólisis Percutánea Intratisular
Puede formar parte del tratamiento de determinadas lesiones persistentes de tendón y ligamentos.
Proloterapia
Puede considerarse en pacientes seleccionados con problemas ligamentarios o inestabilidad.
Ácido hialurónico
Puede valorarse cuando existe desgaste articular y dificultad para moverse con comodidad.
Las recomendaciones sobre ácido hialurónico y PRP pueden variar según la articulación, el grado de desgaste y la guía clínica consultada; por ello no deben indicarse de forma automática para todos los pacientes.
El objetivo es diseñar un plan de acuerdo con la lesión y las actividades que el paciente desea recuperar.
Tu rutina también forma parte de tu bienestar
Caminar sin pensar en la rodilla.
Dormir sin buscar una posición que no duela.
Vestirte sin dificultad.
Subir escaleras con confianza.
Hacer ejercicio sin miedo.
Son movimientos que parecen pequeños hasta que dejan de sentirse sencillos.
Por eso, recuperar movilidad no se trata solamente de volver al gimnasio o al deporte.
Se trata de volver a vivir tus días con mayor libertad.
Tu rutina debería ayudarte a sentirte bien. No recordarte constantemente que algo duele.
Agenda tu valoración
En IMEV, el Dr. Sergio C. Martínez puede ayudarte a identificar la causa de tu dolor y valorar las opciones de tratamiento adecuadas para recuperar movimiento y confianza.
Agenda tu valoración y vuelve a tus actividades sin permitir que el dolor se convierta en parte de tu rutina.
